Reto número 11:

¿Y si Cocináramos ​con Guantes de Boxeo?

Qué absurdo verdad? Anularíamos los dedos y la capacidad de la mano para adaptarse a cualquier objeto o superficie sea cual sea su forma. Pues me temo que eso es lo que hacemos casi todos al caminar o al trotar. El calzado que utilizamos es tan almohadillado al correr o tan incómodo al caminar que anulamos los pies confiando en aquel:  “- Ojo zapatos, yo desconecto, ocúpate tú del terreno.”
  • Resultado: Tropezamos, nos caemos o nos lesionamos
Traducido al lenguaje del Método Walden:
  • Desenchufamos los sensores de posición del cerebro.
El sistema nervioso deja de recibir la información de estos radares no pudiendo transmitir al organismo la orden adecuada sobre la postura. Se corta la comunicación: Pie-Cerebro, liberándoles de la carga del movimiento, dejan de ser zapadores y les damos vacaciones perpetuas. Os reto a que salgáis a correr y analicéis quien lleva la carga del movimiento. Comprobaréis que la habéis relegado a las piernas, e incluso a veces los hombros y la cabeza les echan una mano al adelantarla como si fuerais toros embistiendo. Usad los pies. Fueron creados para informar al cerebro a través de sus dedos y de sus plantas de las inclemencias del terreno.
  1. Tantear la superficie del terreno con vuestras plantas
  2. Conectarlas suavemente como si llevarais ventosas en cada dedo, en la almohadilla del pie y en el talón.
  3. Arrastrar el suelo hacia atrás como si la corteza de la tierra se pudiera desplazar o como si fuerais un perro buscando un hueso
  4. El árbol (o la farola) tiene que llegar a vosotros, lo acercáis con las plantas de los pies, en lugar de tratar de alcanzarlo.
Los pies tapean y lanzan el impacto al core, abrazado por las caderas. Las caderas y los pies están directamente conectados, ninguneando a las piernas, que son sólo un nexo de unión. El error de avanzar, tanto al correr como al caminar, tirando del antepié hacia arriba, elevando el zapato y encogiendo el pie provoca que éste se desplome al descender, como un martillo, golpeando el suelo: “Chop” Corremos como Panzers de combate anunciando a bombo y platillo nuestra llegada o cómo buscadores de petróleo perforando California. Cuando veo trotar así a muchos runners me pregunto cómo consiguen después del “chop” salir del hoyo y seguir avanzando.  Qué terrible esfuerzo a cada paso. Pongamos nuestra intención (mente) en los pies para restablecer la conexión del sistema nervioso.